Hablemos de dinero
¿Qué transmites con lo que haces?
Platicar sobre dinero con las y los más pequeños de la casa sigue siendo un tabú en muchas familias. Para algunas, es un tema complicado, reservado solo para las personas adultas; para otras, simplemente no parece necesario hablar de finanzas con las y los niños. Pero lo cierto es que aprender a manejar el dinero desde temprana edad es clave para su bienestar en el futuro.
La Educación Financiera no se trata solo de números o cálculos, sino de desarrollar buenos hábitos que les ayuden a tomar decisiones responsables en la vida. Como mamás y papás, este proceso también es una gran oportunidad para reflexionar sobre nuestras propias decisiones con el dinero. Tal vez no crecimos con una educación clara en este aspecto, pero nunca es tarde para aprender junto con nuestras hijas e hijos. Y qué mejor manera de enseñar que con el ejemplo. En este artículo, veremos cómo hacer de las finanzas un tema cotidiano y fácil de entender para toda la familia.
Cambia el enfoque.
Es muy probable que, sin darnos cuenta, estemos enseñando a nuestros hijos a ver el dinero de forma negativa o preocupante. Piensa, cuando decimos alguna de las siguientes frases, ¿qué queremos transmitir?
- El dinero no crece en los árboles.
- No podemos pagarlo, es demasiado caro.
- Como a ti no te cuesta.
- Eso es para las personas ricas.
- ¿Qué tengo la cara de Banco o qué?
- Nosotros no podemos darnos esos lujos.
Al decir frases como estas, no solo estamos describiendo nuestra situación financiera, sino que estamos formando en nuestros hijos e hijas una percepción del dinero. Creencias como que nunca es suficiente o que no se puede disfrutar de manera responsable se han transmitido de generación en generación. Si no tenemos cuidado con lo que decimos, estos pensamientos pueden seguir pasando de una a otra.
En lugar de hablar con preocupación o de pensar que nunca alcanza, podemos empezar a usar un lenguaje que resalte lo valioso que es saber manejar el dinero, tomar decisiones inteligentes y entender su verdadero valor.
En lugar de decir: “no tenemos dinero”, podemos explicar que, aunque a veces hay limitaciones, lo importante es priorizar lo que realmente necesitamos. En lugar de “¡gasto más de lo que gano!”, podemos enseñarles a hacer un presupuesto y administrar lo que tienen de forma sabia. Estos pequeños cambios en la forma de hablar pueden marcar una gran diferencia en cómo nuestros hijas e hijos ven las finanzas.
CONDUTIPS.
La Educación Financiera debería ser algo que hagamos parte de nuestra rutina diaria, y lo mejor es que comience desde que nuestras hijas e hijos son pequeños. Pero, ¿cómo hablamos de estos temas?, a continuación, te damos algunas ideas:
1 Desde los 3 a los 5 años.
A esta edad, lo importante es enseñarles sobre el esfuerzo que se necesita para conseguir cosas que desean. Esta etapa es un buen momento para explicarles que no siempre podemos tener todo lo que queremos y que los recursos son limitados.
NOTA:
Sabemos que a veces, por más que intentemos hacer las cosas diferentes, los caprichos o berrinches pueden más que cualquier lección. En estas situaciones es importante recordar que, aunque la familia tenga dinero para comprar lo que la o el menor quiera, es esencial que entienda que no siempre se puede tener todo de inmediato. Deja que pase el berrinche, ahí podrás aprovechar la calma para explicar la diferencia entre lo que realmente necesitan y lo que solo desean por gusto.
2 A partir de los 6 años.
Ya que empiezan a sumar y restar, la idea del dinero empieza a tomar forma en su mente como números. Es el momento ideal para hablar de la relación entre dinero y cantidad, aunque sea de manera simple.
Ejemplo:
Podrías darle una moneda de 5 pesos y decirle: “Si tienes 5 pesos y compras una paleta que cuesta 3 pesos, ¿cuánto te quedará?”. Este tipo de ejercicios simples les ayuda a entender que el dinero no es algo abstracto, sino algo que se puede manejar con números.
3 En la adolescencia.
Aunque pueda parecer complicado, en esta etapa es cuando podemos empezar a introducir temas más avanzados como las instituciones que componen el sistema financiero, cómo hacer un presupuesto o los conceptos básicos de la inversión. Estos temas les proporcionarán una base sólida para comprender el mundo financiero cuando sean mayores.
Ejemplo:
Puedes explicar que los Bancos son lugares donde se guarda el dinero de forma segura. Enseña la manera adecuada de hacer un presupuesto, en qué consiste, cómo organizarlo y distribuir correctamente el dinero para cubrir lo necesario y decidir cuánto ahorrar o gastar.
4 Cuando se acerque el momento de ir a la universidad o empezar a trabajar.
Es el momento de profundizar en temas más complejos como el patrimonio familiar, los ahorros y la importancia de la planificación a largo plazo.
Ejemplo:
Puedes hablar con tu hija o hijo sobre cómo una familia ahorra dinero para cosas importantes, como una casa o la educación universitaria. Puedes usar el ejemplo de ahorrar para unas vacaciones familiares. Explícale que, aunque el viaje no suceda de inmediato, es importante planificar con anticipación y guardar una parte del dinero cada mes para poder disfrutarlo más adelante, sin tener que endeudarse.
Así como estos consejos, existen diversas formas de enseñarles sobre el manejo del dinero e involucrarlos en las decisiones financieras del hogar. Hazlos partícipes de los gastos mensuales explicándoles en qué se va el dinero, desde los pagos más importantes hasta los detalles más pequeños.
Muestra cómo se toman decisiones con el dinero, inclúyelos en la compra de algo que necesiten, permíteles ver cómo se compara el costo de diferentes opciones y cómo se toman decisiones basadas en el presupuesto familiar. No olvides que actividades como planificar unas vacaciones familiares pueden ser una forma divertida y educativa de enseñarles a equilibrar lo que quieren con lo que pueden gastar. Estos pequeños pasos les ayudarán a entender que el dinero no solo se trata de gastar, sino de tomar decisiones inteligentes que los beneficien.
https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2025/04/hablemos_301.pdf
