El arte de dejarlo para “mañana”

¿Por qué posponemos algo tan importante como protegernos?

Contratar un seguro de vida, uno de gastos médicos o incluso asegurar tu casa no es exactamente lo más emocionante del mundo. Sabemos que es algo responsable, que nos da tranquilidad… pero ahí lo vamos dejando. Meses, incluso años, sin hacerlo. ¿Por qué?

Spoiler: no es flojera. Es la combinación entre inercia y procrastinación. Dos enemigos silenciosos que nos frenan más de lo que creemos.

La comodidad que se disfraza de estabilidad.

La inercia es ese impulso a dejar todo como está. Si no ha pasado nada grave, ¿para qué moverle? Este pensamiento nos hace sentir seguros cuando, en realidad, estamos expuestas y expuestos.
Con los seguros pasa justo eso: como no ha pasado nada, no sentimos la urgencia de actuar. Pero cuando algo sucede, ya es demasiado tarde.
Por otro lado, la procrastinación tiene más que ver con las emociones que con la lógica. El cerebro evita lo que le da flojera o incomodidad. ¿Contratar un seguro? Uff… pensar en accidentes, enfermedades o leer términos y condiciones largas y confusas. Mejor, “al rato”.

Y si a eso le sumas el famoso: sesgo de gratificación inmediata, que hace que prefiramos lo fácil de hoy (como evitar una llamada) en lugar de los beneficios a futuro (como estar protegidos), ya tienes la receta perfecta para posponer lo importante.

El verdadero costo de no decidir.

Cada día sin seguro es un día vulnerable. Lo inesperado no avisa. Y cuando llega, no hay tiempo para “ver qué haces”.

Imagina esto:
Compras una Nissan X-Trail 2022 (te costó $420,000) y tienes un choque fuerte.
¿Tienes seguro?

Si tenías seguro:

  • Pagaste una prima anual de $18,500
  • El deducible es del 10%: $42,000
  • Tu gasto real: $60,500

Si NO tenías seguro:

  • Reparar el otro coche: $300,000
  • Reparar el tuyo: $80,000
  • Atención médica: $65,000
  • Gasto total sin seguro: $445,000

¿Ves la diferencia?

La ENSAFI 2023 muestra que casi la mitad de las personas vive más pensando en el hoy que en el mañana. Solo el 6% cree que el futuro “se arreglará solo”. ¿Y entonces? ¿Cómo romper el ciclo?

  • Hazlo fácil y concreto.
    No pienses en “contratar un seguro” como una gran tarea. Solo da el primer paso: habla con un asesor o asesora, cotiza, haz una lista de lo que te gustaría proteger.
  • Recuerda por qué lo haces.
    No es solo por ti. Es por tu familia, salud, paz mental.
  • No busques el plan perfecto.
    El miedo a no elegir “el mejor seguro” a veces nos deja sin ninguno. Es mejor tener una buena cobertura que seguir esperando la ideal.

https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2025/06/dejarlo_303.pdf