Para los apuros… ¡El ahorro seguro!
Más vale guardado que lamentado.
Imagina esto: un gasto inesperado, una emergencia médica o la compostura del refrigerador justo cuando más lo necesitas. ¿Qué hacemos? La respuesta más común es pedir prestado. Pero eso a veces solo empeora el apuro, porque… si ya no alcanzaba, ¿cómo vamos a pagar después con intereses?
La realidad es que muchas familias mexicanas hacen malabares para salir adelante. Pero, ¿y si cambiamos el enfoque? En vez de endeudarnos y después buscar cómo pagar, ¿por qué no empezar a ahorrar como si ya estuviéramos abonando una deuda imaginaria?
Sí, suena raro… ¡pero funciona! Quédate y te contamos cómo construir un colchoncito financiero que te saque del apuro sin sudar la gota gorda.
¿Cómo le hago para ahorrar sin sufrir?
Sabemos que no es sencillo, pero sí es posible. La clave está en que ese dinerito que apartes no esté a la mano, porque si lo ves… ¡lo gastas!
Aquí van algunos consejos para que empieces hoy mismo:
- Evita guardarlo en casa o prestárselo a alguien más.
Tu alcancía puede ser tentación… y la comadre también tiene sus propios imprevistos. - Mejor usa una
cuenta bancaria.
Busca una que no cobre comisiones por guardar o retirar tu dinero. Hoy existen cuentas digitales y apps súper prácticas que te permiten hacerlo todo desde tu celular. - Ahorrar no es
guardar montones.
¡No necesitas miles! Puedes empezar con $10, $20 o lo que puedas. ¿Un tip? Activa el redondeo en tu app bancaria: si algo cuesta $97, se redondea a $100 y esos $3 van directo a tu ahorro. - Hazlo automático.
Programa transferencias semanales o quincenales. Lo importante es que sea constante, ¡aunque sea poquito!
REFLEXIÓN:
Ahorrar es como sembrar una planta: al principio cuesta trabajo, pero con tiempo y constancia da frutos. Tal vez no tengas una emergencia mañana… pero si pasa, te vas a agradecer por haber empezado hoy.
Y si no se presenta ningún imprevisto (¡qué bueno!), ese ahorro puede convertirse en unas vacaciones, una mejora para tu casa o el inicio de un nuevo proyecto personal.
¿Qué podrías estar haciendo mal?
Si ahorrar se te hace misión imposible, quizás estás cayendo en alguno de estos errores comunes.
¡Checa esta lista y ve si te suena!
- No planear tus gastos según tu sueldo.
Saber cuánto ganas y en qué se te va el dinero es el primer paso para tomar mejores decisiones. - Ignorar los gastos hormiga.
Un cafecito, una refresco, el snack diario… ¡todo suma! Esos “gustitos” pueden drenar tu bolsillo sin que te des cuenta. - No distinguir entre deseos y necesidades.
Antes de comprar, pregúntate: ¿realmente lo necesito? - No tener prioridades claras.
Invierte en lo que realmente te ayuda: salud, educación, vivienda o saldar deudas. - No comparar precios.
A veces por prisa compramos sin ver opciones. Comparar puede hacer una gran diferencia. - Comprar solo porque está barato.
Si no lo necesitas, aunque esté regalado, sale caro. - Pagar servicios que no usas.
Revisa tus suscripciones y elimina lo que no aprovechas. ¡Ese dinero puede ir directo a tu ahorro!
Ahorrar no es un lujo, es una necesidad.
No se trata de guardar millones, sino de construir el hábito, aunque sea con monedas. Tu yo del futuro —y tu paz mental— te lo van a agradecer. Así que la próxima vez que pienses: “no me alcanza para ahorrar”, cambia la pregunta por: “¿qué puedo ajustar para empezar hoy con poquito?” Y recuerda: más vale guardado que lamentado.
https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2025/06/ahorro_303.pdf
