Vacaciones responsables
Disfruta sin deudas, planea más allá del “me lo merezco’”
¿Qué prefieres: playas, ruinas arqueológicas, ciudades coloniales, museos o grandes ciudades? Las vacaciones son ese escape soñado que todos merecemos. Pero ojo, la forma en que las planeas puede convertir ese sueño en una experiencia inolvidable o en una pesadilla financiera.
Si eres de los que para viajar solo hacen la maleta, sacan la tarjeta de crédito y dicen: “¡a volar, joven!”. ¡Aguas! Podrías estar cayendo en una trampa muy común: vacacionar ahora y pagar durante meses (o años). Si esa es tu manera de planificar tus vacaciones, seguro ya conoces el lado menos bonito: se te acaba el dinero a medio viaje, terminas viendo solo lo más barato (y no siempre lo mejor) del destino, y regresas con una deuda bastante pesada.
Por eso, te invitamos a ver tus vacaciones con otros ojos. ¿Qué tal si le das la vuelta y, en lugar de viajar primero y pagar después, empiezas a planear con anticipación, ahorras poco a poco y evitas endeudarte? Así, sí se disfruta.

¿Qué hacer si no tienes dinero?
Cubrir los gastos de transporte (autobús, tren, avión o barco), hospedaje (hotel, hostal, camping o Airbnb), comida (desde restaurantes hasta puestos callejeros) y actividades turísticas (museos, ruinas, mercados, etc.) puede volverse todo un reto cuando el presupuesto es limitado.
En esos casos, parece que solo hay dos caminos: quedarte en casa o salir y endeudarte… y seamos honestos, ¡ninguno de los dos es ideal para disfrutar tus vacaciones!
Además, en temporada alta —como los días feriados o las vacaciones escolares— todo suele costar más. Pero no te preocupes: hay formas de viajar sin vaciar tu cartera ni poner en riesgo tu estabilidad financiera.
¿La clave? Una buena planeación.
A continuación, te compartimos algunos pasos sencillos para organizar tu viaje sin afectar tus finanzas.
1 Planea con los pies en la tierra.
Toma las respuestas de las preguntas iniciales y conviértelas en números. Investiga precios reales de transporte, hospedaje y actividades en el destino. No te bases en lo que crees que cuesta, sino en el costo real.
Incluye también:
- Comidas diarias.
- Traslados internos (metro, taxis, renta de bicis).
- Propinas, entradas a museos, y uno que otro gustito (porque también se vale).
2 No pongas en riesgo tu día a día
Haz cuentas: ¿cuánto ganas? Réstale tus gastos fijos (comida, transporte, servicios, deudas) y ve cuál es tu capacidad real de ahorro. A partir de ahí, fija una meta mensual.
Si tu capacidad de ahorro es baja, revisa tus gastos hormiga.
Por ejemplo:
- Cafecito diario = $32
- A la quincena = $480
- Al mes = $960
- Al año = $11,520
Con eso podrías darte unas vacaciones modestas, pero bien merecidas. Cada peso que no gastes en cosas prescindibles es un peso más para tu descanso.
3 Haz rendir tu dinero
Una vez que tienes claro tu presupuesto, busca formas de hacerlo rendir, algunas opciones son:
- Compara precios de boletos con apps y sitios especializados.
- Reserva con al menos 3 meses de anticipación.
- Viaja en temporada baja (los destinos están menos llenos y más baratos).
- Busca hospedajes con cocina para ahorrar en comidas.
- Considera el turismo alternativo: comunidades locales, ecoalbergues, voluntariados, etc.
4 Viaja ligero, pero no improvisado
Evita los gastos inesperados. Incluye en tu presupuesto:
- Un fondo para imprevistos (al menos el 10% del total).
- Efectivo para lugares donde no aceptan tarjeta.
- Seguro de viajero (si sales del país o harás actividades riesgosas).
5 Disfruta sin remordimientos (ni deudas)
Cuando planificas con inteligencia, puedes viajar sin sentir culpa ni angustia. Nada como estar en una hamaca o recorriendo un pueblo mágico sabiendo que todo está cubierto y no te espera un estado de cuenta para infartarte.
El otro lado de la moneda.
Por otro lado, si ya decidiste salir de vacaciones, aunque no hiciste una planeación previa, no te preocupes. Aún puedes tomar decisiones inteligentes para no poner en riesgo tu bolsillo. Aquí van algunas recomendaciones prácticas:
- Define un presupuesto límite (¡y respétalo!) Aunque parezca repetitivo, si ya estás por salir o incluso en el viaje, es fundamental que pongas un tope de gastos. Revisa cuánto tienes disponible sin endeudarte y ajusta tus decisiones a esa cantidad.
- Come rico y duerme bien… sin gastar de más. Busca opciones locales y accesibles tanto para comer como para dormir. Las fonditas, mercados o puestos callejeros son buenísimos para ahorrar y probar la comida auténtica del lugar. En cuanto al hospedaje, checa apps, muchas ofrecen ofertas de última hora.
- Disfruta actividades gratuitas o de bajo costo. Museos con entrada libre, caminatas, playas públicas, festivales locales, centros culturales, etc. Hay muchas formas de conocer sin gastar de más. Pregunta a personas locales, suelen tener los mejores tips.
- Sin tarjetazos. Si vas a usar la tarjeta, hazlo con conciencia. No compres por impulso ni para “disfrutar ahora y preocuparte después”. Mejor úsalas solo si puedes pagar ese monto pronto, para evitar intereses.
- Cuidado con los fraudes. Si ya estás en un destino turístico, no te confíes de promociones que parecen “demasiado baratas”. Verifica que los tours, transportes o alojamientos sean seguros y cuenten con reseñas reales.
Recuerda que lo más valioso de unas vacaciones no se compra: la compañía, los paisajes, las risas y esas anécdotas que contarás por años no vienen en la cuenta del Banco. Viajar con poco tiene su propio encanto, porque te conecta de verdad con el lugar y con las personas.
Vacacionar con responsabilidad sí se puede. Solo necesitas tener claros tus límites, elegir con conciencia y priorizar lo que realmente importa. Al final, un viaje se disfruta más cuando no te cuesta la tranquilidad.
https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2025/07/vacaciones_304.pdf
