“Rafael y el idioma olvidado”

El costo oculto de las apps

Mi nombre es Rafael y, como muchos, prometí que este año sería diferente. Enero llegó con sus propósitos y yo estaba lleno de entusiasmo: “¡Este año voy a aprender un nuevo idioma!” pensé mientras compraba la suscripción anual de la app más anunciada en redes sociales para aprender idiomas en línea. Tenía videos, lecciones interactivas y juegos. Me pareció una buena inversión.

Los primeros días todo marchó bien. Estudiaba durante mis traslados, repasaba en la oficina y hasta me sentía biligüe. Pero pronto llegó la vida real: reuniones largas, tareas acumuladas, fines de semana de descanso y pronto perdí el interés.

No había un horario fijo, ni metas pequeñas que cumplir, ni recordatorios claros. Solo esa suscripción insistente en mi correo, lista para cobrar mes tras mes. Yo decía: “Mañana retomo mis clases.”
Los meses pasaron. Mis avances se frenaron y mi entusiasmo se desvaneció. Mientras tanto, la app seguía cobrando automáticamente mes tras mes, silenciosa pero constante. Cada vez que veía el cargo en mi estado de cuenta, lo ignoraba pensando: “Bueno, la siguiente semana lo retomaré…”

Llegó diciembre. Haciendo cuentas, me di cuenta de que había pagado 12 cargos mensuales por un idioma que nunca aprendí. Lo peor no era el dinero, sino darme cuenta de que ese pequeño gasto hormiga había estado ahí todo el año, acumulándose.

Ahora, mientras miro mi cuenta y las lecciones sin abrir, aprendí: el entusiasmo sin planificación es como una suscripción olvidada: gasta dinero y nunca te devuelve nada.

Este año, mi nuevo propósito no es solo aprender un idioma, sino planear, organizar y revisar mis gastos hormiga, para que mi dinero trabaje para mí y no para las apps que duermen en mi teléfono.

Tips para que no te pase lo mismo

Estamos seguros que, al igual que Rafael, tienes algún gasto hormiga escondido por ahí, así que, para evitar que siga drenando tu bolsillo:

Revisa tus suscripciones activas.
Muchas apps se renuevan automáticamente. Haz una auditoría mensual de servicios que ya no utilizas y elimina aquellos que ni siquiera has abierto.

Establece metas y horarios reales.
Si adquieres una aplicación para estudiar, aprender o entrenar, fija un horario específico y metas pequeñas. Sin estructura, el entusiasmo se diluye.

Activa recordatorios de renovación.
Coloca alertas en tu calendario antes del siguiente cobro. Así podrás decidir si continúas o cancelas.

Prueba primero la versión gratuita.
Antes de pagar un año completo, usa la versión básica. Si realmente te funciona, entonces invierte.

Cancela lo que no uses en 30 días.
Si en un mes no abriste la app, probablemente no la necesitas. Cancélala antes de que siga cobrando.


Evita pagar anualidades por impulso.

No te comprometas un año entero solo por la motivación del momento. Elige pagos mensuales hasta confirmar que realmente la usarás.


Lleva un registro simple de tus suscripciones.
Una nota en tu celular es suficiente: nombre de la app, costo y fecha de cobro. Tenerlo a la vista evita sorpresas.

Al final, no se trata solo de cancelar suscripciones, sino de recuperar el control de tu dinero.

Cuando identificas tus gastos hormiga, dejas de perder en lo pequeño para empezar a ganar en lo importante.

https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2026/01/hormiga_310.pdf