La magia de los reyes magos también enseña a elegir
Educación Financiera que empieza en casa.
Cada año, llega uno de los momentos más esperados por niñas y niños: sentarse a escribir su carta a los Reyes Magos. Hay emoción, imaginación y muchas ganas de pedir. Para ellos es pura magia; para ti, como madre o padre, es también una oportunidad especial para acompañar, escuchar y enseñar.
En un mundo donde la publicidad aparece en la televisión, en el celular y en internet, ayudarles a diferenciar entre lo que realmente desean y lo que solo llama su atención por un momento se vuelve cada vez más importante. Y no, no se trata de quitarles la ilusión, sino de guiarlos con cariño para que aprendan a elegir.
La publicidad: parte del entorno, no del enemigo
Hoy la publicidad forma parte de la vida diaria. Los anuncios están hechos para emocionar, para hacer que un juguete parezca increíble y que dé la impresión de que “todos lo quieren”. Para niñas y niños, distinguir entre un deseo propio y uno provocado por la publicidad no siempre es sencillo.
Tu papel no es desacreditar, sino acompañar. Puedes explicarles que los anuncios muestran solo una parte del juguete y que muchas veces exageran lo divertido que parece. Esta conversación, hecha con calma y respeto, ayuda a desarrollar criterio desde edades tempranas, sin apagar la magia.
Poner límites claros también educa
Acompañar no significa decir que sí a todo. Explicar que los Reyes Magos, como todas las familias, tienen límites, enseña que elegir también implica renunciar. Este mensaje, transmitido con cariño, ayuda a que niñas y niños comprendan que no todo lo que se anuncia es posible, necesario o conveniente.
Además, establecer un acuerdo previo —por ejemplo, elegir solo uno o dos regalos— reduce la presión que genera la publicidad constante y ayuda a que el momento se viva con más tranquilidad, tanto para niñas y niños como para los adultos.
Conversar, no confrontar
Cuando un niño pide algo que ha visto en un anuncio, evita respuestas inmediatas como “no” o “eso no sirve”. En su lugar, puedes preguntar:
- ¿Qué es lo que más te gustó de ese juguete?
- ¿Crees que podrías jugar con él muchas veces o solo al principio?
- ¿Con quién te gustaría compartirlo?
Estas preguntas no rompen la ilusión. Al contrario, ayudan a que el deseo se piense un poco más y no sea solo un impulso del momento.
La carta como primera lección financiera.
Escribir la carta a los Reyes Magos es, en realidad, un ejercicio de planeación. Los niños se enfrentan por primera vez a la idea de que no todo se puede pedir ni todo llegará al mismo tiempo. Aprenden a priorizar, a pensar qué desean más y a aceptar que elegir una cosa implica renunciar a otra.
Aquí, como padres o familiares el acompañamiento es clave. Preguntarles por qué eligieron cierto regalo, cuál les emociona más o cuál podrían dejar fuera abre conversaciones sobre necesidades, deseos, límites y decisiones. Estas habilidades, aunque parezcan simples, son la base de decisiones financieras más complejas cuando somos adultos.
Regalos que también enseñan.
No todos los regalos necesitan ser costosos ni tecnológicos para ser especiales. De hecho, muchos juguetes tradicionales suelen ser más accesibles y ofrecen beneficios que van más allá del entretenimiento inmediato.
Los juguetes, como los juegos de mesa, bloques de construcción, muñecos, rompecabezas, o material para manualidades, fomentan la imaginación, creatividad y capacidad para resolver problemas o definir estrategias. Además, suelen tener una vida útil más larga y permiten que las y los niños creen sus propias historias, en lugar de solo consumirlas.
Desde la educación financiera, también dejan un mensaje importante: el valor de un objeto no siempre está en su precio, en la marca o cuántas personas lo tienen.
El ejemplo que queda para siempre.
Las niñas y los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice. Si el dinero es un tema que solo genera tensión o del que no se habla, crecerán pensando que es algo negativo. En cambio, cuando se habla de dinero con calma, respeto y honestidad, se construye confianza.
Decir frases como “estamos ahorrando para algo importante” o “esto no está en el plan por ahora” les ayuda a entender que el dinero implica decisiones, no castigos ni prohibiciones sin sentido.
CONDUTIPS para enseñar con el ejemplo:
1. Menos es más.
Ayuda a tu hija o hijo a elegir pocos regalos, pero bien pensados. Esto refuerza la idea de priorizar y valorar lo que se recibe.
2. Prefiere juguetes que inviten a crear.
Bloques, plastilina, disfraces, libros o juegos de mesa estimulan la imaginación y suelen ser más económicos. Además, no se vuelven obsoletos con facilidad.
3. Introduce el ahorro de forma lúdica.
Una alcancía puede convertirse en el primer paso para hablar de metas, paciencia y constancia. No importa la cantidad, sino el hábito.
4. Ayuda a diferenciar impulso y gusto real:
deja pasar unos días antes de escribir la carta definitiva.
5. Establece límites claros y anticipados:
menos opciones ayudan a mejores elecciones.
6. Da significado al regalo.
Hablar sobre por qué se eligió y cómo cuidarlo refuerza su valor.
Y tú, ¿qué pedirías en tu carta a los Reyes Magos?
Tal vez sea menos estrés, más control o mayor tranquilidad financiera. Enseñar a los hijos a relacionarse sanamente con el dinero también es una forma de cumplir ese deseo, hoy y a largo plazo.
Los Reyes Magos pueden traer regalos, pero la verdadera enseñanza ocurre todos los días en casa: en las conversaciones, en los límites explicados con cariño y en las decisiones compartidas. Eso también es magia… y dura toda la vida.
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