Menos estrés, más control
En estas fechas se habla mucho de amor, pero hay uno que casi nunca celebramos: el propio.
No el que se presume, sino el que se practica todos los días. Y una de sus formas más claras es esta: asegurarte de que puedes cubrir tus gastos básicos y vivir sin estrés.
- Amarte no es gastar más.
- Amarte es proteger tu tranquilidad.
Amor propio es no vivir con miedo al calendario.
Si cada fin de mes te preguntas cómo vas a pagar la renta, el celular o transporte, no siempre es porque ganas poco. Muchas veces es porque lo esencial no está siendo prioridad.
Cuando no cubres tus gastos básicos:
- Vives con estrés financiero constante.
- Tomas decisiones por presión.
- Aceptas gastos que no quieres.
- Usas el crédito como salida rápida.
Cuidarte financieramente es evitar llegar a ese punto.
Lo básico no es negociable (y tú tampoco)
Amor propio también es poner límites. Y en tus finanzas, lo primero es claro: lo básico va antes que cualquier otra cosa.
Lo esencial suele ser:

Todo lo demás puede esperar. Tu estabilidad, no.
Cuando te cuidas, gastas diferente
Tener cubiertas tus necesidades básicas cambia tu relación con el dinero:
- No compras por ansiedad.
- No dices “sí” solo por encajar.
- No te castigas después de gastar.
- Dejas de sentir culpa por cada decisión.
El amor propio no se nota en grandes discursos, sino en decisiones pequeñas y constantes.
Separa lo esencial de lo emocional
Muchos gastos nacen de emociones: presión social, culpa, comparación.
No está mal querer disfrutar, pero primero cuídate.
Haz esto:
- Calcula cuánto necesitas para vivir.
- Sepáralo en cuanto recibas tu ingreso.
- Destina un porcentaje al ahorro, aunque sea pequeño.
- Usa el resto con libertad, pero con conciencia.
Así no renuncias a nada. Solo te respetas.
Amarte también es evitarte problemas futuros
Cuando no cubres lo básico hoy:
- Pagas recargos mañana.
- Te endeudas sin plan.
- Afectas tus relaciones.
- Postergas tus metas.
El amor propio no siempre se siente bien al momento, pero a la larga te beneficia.
El verdadero regalo eres tú
Todo empieza cuando dejas de improvisar. Tener claro cuánto necesitas para vivir es hacer un presupuesto.
Y no es una restricción: es una forma de cuidarte.
Hacer un presupuesto es decirte: “Yo importo, mi tranquilidad importa y no la voy a dejar al azar.”
Empieza por lo básico:
- Calcula tus gastos esenciales.
- Sepáralos al recibir tu ingreso.
- Decide con calma qué hacer con lo que sobra.
Ahí entra el ahorro. No es para “cuando sobre”, es para cuando te cuidas.
Ahorrar es guardarle algo a tu yo del futuro, para que no viva con prisa, miedo o deuda.
Cuando presupuestas y ahorras:
- Te quitas presión del día a día.
- Evitas castigarte después de gastar.
- Tomas decisiones con más claridad.
- Te respetas.
El amor propio empieza cuando cubres lo esencial, planeas tu dinero y te das la oportunidad de estar bien hoy y mañana.
Porque amarte también es eso: organizar tu dinero para vivir con paz.
https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2026/02/propio_311.pdf
