¿Ya domaste tus finanzas o al menos sobreviste?

¡Ahora viene la Libertad Financiera!

¿Te acuerdas cuando no sabías ni cuánto debías o por qué la quincena desaparecía tan rápido? Buenas noticias: saliste adelante. Superaste el caos financiero.
Recuerda que la salud financiera se basa en cuatro pilares: seguridad, resiliencia, control y libertad. Tenerla significa manejar tus gastos sin sufrir, sentirte tranquilo con tu dinero hoy y con el futuro.
Ya pasaste por los tres primeros: lograste seguridad, superaste imprevistos con resiliencia y tomaste el control, aunque al inicio no fue fácil.
Ahora viene el cuarto paso: hacer que tu dinero trabaje para ti, y no seguir viviendo solo para sobrevivir la quincena.

Pilar 1

Seguridad = Fotaleza

Aquí fue donde te diste cuenta de que vivir al día no era sostenible. Hiciste tu primer presupuesto, te asustaste con tus propios gastos hormiga, y descubriste que ahorrar sí se puede si dejas de vivir en automático. Tuviste que ponerte seria/o con eso de: “¿cuánto me cuesta mi vida al mes?”

Pilar 2

Resiliencia = Perseverancia

Llegaron los golpes: imprevistos, emergencias o tentaciones de comprar a Meses Sin Intereses cosas que no necesitas. Pero también llegó la conciencia. Aquí aprendiste a mantenerte firme, aunque no siempre fuera fácil. Tu yo financiero de antes ya estaría llorando en posición fetal, pero tú no. Seguiste, dijiste “no, gracias” al gasto inútil y “sí, por favor” a tus metas.

Pilar 3

Control = Certeza

El Excel ya no te da miedo. Las deudas bajaron. El crédito dejó de ser enemigo mortal y se volvió una herramienta. Y ahora sí: sabes cuántas ganas, gastas y, sobre todo, por qué ya no quieres volver a tu viejo yo financiero. Control no es restricción, es saber lo que haces con tu dinero sin sentirte como en una “dieta” eterna.

Y ahora, entras al Pilar 4

Plenitud = Libertad Financiera

  • ¿Qué se siente respirar sin que te duela el estado de cuenta?
  • ¿Qué se siente tener un fondo de emergencias y no usarlo porque ya todo está más estable?
  • ¿Qué se siente invertir sin miedo?

En esta etapa vas a:

  • Hacer que tu dinero trabaje para ti (hola, inversión con sentido).
  • Proteger tu patrimonio (bienvenido, seguro de vida y testamento, no eres mala suerte, eres prevención).
  • Disfrutar lo que has logrado sin sabotear tu futuro.
  • Pensar más allá de ti: ¿cómo puedes enseñar, dejar legado y compartir bienestar?

En resumen:

Ya no te encuentras huyendo de las deudas. Ya no estas apagando fuegos.
Ahora estas construyendo algo más grande: una vida con intención y con libertad real. Porque eso es la plenitud financiera.

Así que, si ya te echaste el recorrido por los tres primeros pilares (ecosistemas) de la Salud Financiera, a través de los números anteriores de esta revista, prepárate. El cuarto no es el más fácil, pero sí el más bonito. Porque aquí ya no luchas, aquí disfrutas, planificas y, lo mejor: vives con paz financiera, y te darás cuenta de que no necesitas ser un genio para tener una buena salud financiera.

Felicidades, sobreviviente del caos económico. Ya no estás en modo “emergencia”. Estás en modo libertad. Y eso, se celebra.

No importa la edad que tengas, siempre hay esperanza de vivir un mañana y si es bueno, mejor. Aunque esto solo depende de ti. Recuerda que estamos hablando de invertir tu dinero y porque en la medida en que inviertas podrás cumplir tus objetivos con mayor facilidad y tendrán más tranquilidad en todas las etapas de tu vida.

En este sentido las inversiones a largo plazo se convierten en una estrategia clave para que tengas estabilidad económica y te sientas con más seguridad.

Si inviertes a largo plazo, el objetivo es que tu dinero crezca de forma constante y se mantenga así, porque generalmente las inversiones a largo plazo están ligadas a la compra de una casa, o a tu jubilación.

El Banco de México llaman a estas inversiones: “ingresos pasivos”, porque parece que no se mueven, pero en realidad tienen un crecimiento sostenido; por lo que necesitas mucha disciplina, recuerda que es necesario hacer aportaciones todo el tiempo (aunque sean pequeñas), con una visión de futuro, porque los beneficios se acumulan de forma gradual y no al instante.

Generalmente estas inversiones están pensadas en periodos de 5 años en adelante, por lo que te sugerimos planear y organizar bien tus ingresos, tus gastos y el ahorro, para que eso te de la base que necesitas para lograr mantener una vida desahogada en el futuro lejano.

Imagínate que tengas dinero para poder:

  • Retirarte del trabajo con una pensión que te dé tranquilidad, que si tienes alguna actividad laboral solo sea por entretenimiento, pero que ya no tengas que depender de ella para poder comer.
  • Que le puedas dar a tus hijas o hijos estudios universitarios sin que te estés tronando los dedos porque no te alcanza.
  • Poder emprender el negocio con el que siempre has soñado.
  • Comprarte esa casa que tanto deseas.
  • Que tengas un fondo para emergencias médicas o desempleo.
  • Invertir para dejar un legado o herencia a tus seres queridos.

Ese es el sentido de la inversión a largo plazo, la tranquilidad de que vas a poder enfrentar gastos más adelante, cuando ya no tengas mucha fuerza para trabajar, pero que cuentes con el dinero suficiente para que lo puedas resolver.

Los instrumentos que elijas para invertir tu dinero deben ser de bajo riesgo, pero con ingresos constantes, pensando en el futuro.

Siempre ten presente que necesitas:

  • Presupuestos anuales pensando en el futuro.
  • Ahorro programado y constante.
  • Evitar deudas a largo plazo.
  • Revisar y evaluar todo el tiempo los instrumentos donde vas a invertir, para que sepas si dejas ahí tu dinero, cambias a otra opción mejor, o diversificas entre varias inversiones.

Porque al estar planeando tu inversión es necesario que pienses en que tu dinero se va a multiplicar gracias a la magia del interés compuesto; es decir, a que te paguen intereses sobre los intereses y aumentar poco a poco tu dinero total.

Como ves todo es cuestión de estrategia y que analices lo que tienes, lo que puedes destinar para la inversión de forma constante y de cuánto tiempo dispones para lograr tu objetivo a largo plazo.

Algunos ejemplos de inversiones que describe el Banco de México, para las finanzas a largo plazo son:

  • Fondos de inversión: indexados de bajo costo que replican índices bursátiles.
  • Acciones: de empresas con una trayectoria de éxito y crecimiento.
  • ETFs: instrumentos que permiten invertir en un grupo de empresas sin comprar cada acción individualmente.
  • Bonos de bajo riesgo: como los de tesorería (CETES, BONDES, etc.).
  • Bienes raíces: propiedades que generen ingresos por alquiler.
  • Negocios propios: empresas con potencial de crecimiento a largo plazo.
  • Metales preciosos: como oro y plata en monedas o lingotes.
  • Seguros de vida dotales: que combinan ahorro y protección.
  • Afore: a través del ahorro voluntario a largo plazo.

Recuerda que lo ideal es invertir de forma periódica, de preferencia cada mes, en el instrumento que más te guste y mantenerlos por muchos años, para hacer crecer al máximo las ganancias. Si necesitas asesoría puede solicitarla en la CONDUSEF directamente en la página oficial, o marcando al teléfono 55 5340 0999.

https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2025/09/pp_306.pdf