El valor del trabajo en casa
Visibilizando los cuidados.
¿Qué trabajo cuida, alimenta, organiza y sostiene, pero no aparece en ninguna nómina? La respuesta está en millones de hogares. El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, es una labor que no recibe salario, pero que sostiene gran parte de la vida económica del país.
Cuando una mamá “se queda en casa”, no deja de trabajar.
Lo que hace es cambiar un empleo con salario por una jornada completa de actividades esenciales, y muchas veces sin descanso. ¿Quién realiza las siguientes funciones en tu hogar?
- Cocinar
- Limpiar
- Cuidar
- Acompañar
- Organizar gastos
- Resolver imprevistos
Si el rostro que le colocaste a dichas actividades es femenino, estás de acuerdo con las estadísticas. Y sin ellas la vida cotidiana simplemente no funcionaría.
Datos que impactan
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024:
El valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado alcanzó cerca de 8 billones de pesos, lo que representa el 23.9% del Producto Interno Bruto (PIB).
A pesar de lo que puedan pensar algunas personas: este trabajo no es tiempo libre, ni está distribuido de manera equitativa.
- Las mujeres aportan 72.6% del valor total.
- Dedican en promedio 30.8 horas semanales.
- Los hombres destinan aproximadamente 11.6 horas.
Lo que no se ve, no se valora.
Es común no valorar lo que no tiene precio. Aquello que no aparece en una cuenta bancaria suele percibirse como menor, aunque en realidad no lo es. Y esa invisibilidad tiene consecuencias reales.
Cuando este trabajo no se reconoce, se traduce en desventajas como:
- Menor acceso a ingresos propios.
- Menor capacidad de ahorro.
- Poco acceso a servicios o productos financieros.
- Mayor dependencia económica
En contextos de menores ingresos, la situación se intensifica.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) ha identificado que, cuando no hay recursos para pagar servicios como guarderías o apoyo doméstico, las mujeres compensan con más tiempo y esfuerzo. Es decir: cuando falta dinero, aumenta el trabajo no pagado.
Cuando el sistema no te ve.
El trabajo no remunerado también limita el acceso al sistema financiero.
La evidencia en México muestra que las personas sin ingresos propios tienen:
- Menor acceso a cuentas formales.
- Menor ahorro institucional.
- Mayor dificultad para acceder a crédito.
Esto no es casual. El sistema financiero sigue basado en una lógica clara:
ingreso comprobable = acceso.
En el caso de las mujeres, esta brecha se amplía, ya que participan en mayor medida en el trabajo no remunerado. El resultado:
menos autonomía financiera y mayor dependencia de mecanismos informales.
El impacto también se siente.
No solo es un tema económico.
También es emocional. La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023 muestra que:
- Más de la mitad dela población tiene bajo bienestar financiero.
- El 42.2% de las mujeres reporta alto estrés financiero.
- En hombres, esta cifra es del 30.7%.
¿Qué podemos hacer?
- El primer paso es hacer visible lo invisible.
Un ejercicio sencillo: registrar durante algunos días cuánto tiempo se dedica al trabajo del hogar.Estamos seguros que el resultado te sorprenderá. - El siguiente paso es hablar de corresponsabilidad. El trabajo en casa no es “ayuda”, es una responsabilidad compartida. Distribuirlo adecuadamente mejora la dinámica familiar y abre oportunidades para todas y todos.
- También es clave integrarlo en la planeación financiera. Aunque no genere ingresos directos, sí tiene un valor económico real que debe considerarse al tomar decisiones.
Mirar hacia adelante
Desde el ámbito institucional, el reto es claro:
- Impulsar servicios de cuidado accesibles.
- Diseñar esquemas de ahorro más flexibles.
- Crear productos financieros que no dependan solo del empleo formal.
Reconocerlo cambia algo más que la conversación. Cambia la forma en que entendemos la economía del hogar y la manera en que tomamos decisiones financieras todos los días.
https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2026/05/casa_314.pdf
