Límitesfinancieros
Cómo decir “no” cuando te piden prestado, sin romper la relación
La mayoría hemos estado ahí: un amigo, una amiga, tu pareja o un familiar te pide dinero prestado y, de inmediato, aparece la duda existencial: ¿es buena idea hacerlo? Las posibles consecuencias van desde ser el apoyo que esa persona necesita, perder el dinero, enfrentar un “ghosting” o incluso quedar fuera del chat familiar.
Antes de decidir, pregúntate:
- ¿El préstamo puede afectar tu economía?
- ¿Cuál es el historial financiero y la situación real de la otra persona?
- ¿Tiene deudas acumuladas?
- ¿Tiene capacidad de pago?
- ¿Le tienes confianza?
- Si no te paga, ¿podría afectar la relación?
- ¿Tiene otra forma de conseguir el dinero?
- ¿Puedes darte el lujo que no te regrese el dinero sin que eso te cause un problema?
- ¿Te sientes con la obligación de prestarle?
- ¿Continuamente te está pidiendo prestado o es la primera vez?
- ¿Tiene un plan realista para pagarte?
Nunca prestes más dinero del que estés dispuesto a perder.
Está bien decir “no”
Si después de analizar la situación con calma, la balanza se inclina hacia el “no”, siéntete en libertad de expresarlo. La confianza y la comunicación son clave en este tipo de situaciones. Sin duda, será una conversación incómoda, pero también necesaria. Acércate con respeto y explica tus motivos con claridad.
Recuerda que negar un préstamo no significa negar apoyo. Puedes ofrecer otro tipo de ayuda, como revisar juntos sus finanzas, apoyar en la organización de un plan o buscar alternativas. En estos casos, la empatía y honestidad siempre son grandes aliadas.
Frases como: “Ojalá pudiera ayudarte, pero ahora no tengo disponibilidad”, o “¿hay otra forma en la que pueda apoyarte?” pueden marcar la diferencia. Priorizar tu salud financiera es completamente válido.
La importancia del contrato de préstamo
Si decides prestarle dinero a alguien, es importante entender desde el inicio que se trata de un acuerdo serio, con posibles consecuencias legales y emocionales. Por eso, aunque muchos préstamos se hacen “de palabra”, lo mejor es contar con un contrato por escrito, ya que ayuda a evitar malos entendidos y protege a ambas partes.
En este documento deben establecerse con claridad los montos, las condiciones y los plazos de pago. Incluso, puede complementarse con pagarés que brinden mayor certeza sobre su cumplimiento.
Otro aspecto importante a considerar es que, al retirar ese dinero de tu ahorro o inversión para prestarlo, dejará de generarte rendimientos. Es decir, ese recurso ya no crecerá como lo haría si permaneciera invertido. Por eso, desde el inicio es importante asumir que esa ganancia potencial se pierde. Si no estás dispuesto a ello, conviene dejar muy claro cómo y cuándo se recuperará el dinero, tomando en cuenta el tiempo durante el cual dejará de trabajar para ti.
CONDUTIP
Asesórate con un abogado para definir las cláusulas del contrato y con un contador si vas a cobrar intereses. Ten en cuenta que el interés legal es de 9% anual; si el que pactan es desproporcionado, un juez puede reducirlo1.
Prestar dinero no es una decisión sencilla así que piénsatelo con calma. Podría fortalecer o arruinar relación. Pero con honestidad, responsabilidad financiera y un documento que lo ampare, también puede ser un apoyo valioso para alguien está experimentando un mal momento.
https://revista.condusef.gob.mx/wp-content/uploads/2026/02/limites_311.pdf
